U11.1 Generalidades

La seguridad es un aspecto que cobra especial relevancia cuando hablamos de redes inalámbricas. Para tener acceso a una red cableada es imprescindible una conexión física al cable de la red. Sin embargo, en una red inalámbrica desplegada en una oficina un tercero podría acceder a la red sin ni siquiera estar ubicado en las dependencias de la empresa, bastaría con que estuviese en un lugar próximo para detectar la señal. Es más, en el caso de un ataque pasivo, donde sólo se escucha la información, ni siquiera se dejan huellas que posibiliten una identificación posterior.
El canal de las redes inalámbricas, al contrario que en las redes cableadas privadas, debe considerarse inseguro. La carencia de configuraciones de seguridad podría permitir que personas no autorizadas por el usuario se conecten a la red y la utilicen de forma tanto benigna (que aun así podría causar problemas como el consumo de ancho de banda o el acceso a información confidencial sin la intención de hacerlo) como de forma maliciosa (originando inconvenientes como el robo de información o el uso de la conexión a Internet del usuario con fines maliciosos).
Una vez que la red se encuentra activa y funcional, es necesario que el usuario tenga en consideración la seguridad de la misma y las amenazas a las que esta puede verse expuesta. Los puntos principales de aseguramiento refieren a la configuración del router y al cifrado utilizado en la red inalámbrica.